hoy me desperté en pleno sueño,
con una angustia de no volver a ver a nadie.
y en los labios el sello, y entre el aire la sangre
y quizá sea esa soledad
que no deja en paz…
no deja en paz.
la voz que se fue volando, los ojos que me acariciaban,
siempre necesitaron de mi…
y yo no puedo hacer nada, no puedo ni escoger palabras…
por favor, no desesperes, por favor.
tres deseos
por pequeña orquesta reincidentes
hoy me desperté con la espalda mojada
y la cara hundida en un charco de sangre,
y en los párpados el frío, y entre los dedos el hambre
y en mis venas la misma sed.
es que estas cuatro paredes ya transpiran soledad.
estoy cansado de cortarme con mis mismas navajitas,
por favor, no más sangre, por favor.
quiero creer en los besos que curan
y esperar la medianoche de año nuevo,
apretar fuerte los ojos y pedir con toda el alma
que haya otro refugio que el alcohol.
las seis velas en mi cama, la canción de sal herida,
un ritual… poder seguir a ciegas.
necesito descansar en un abrazo interminable,
por favor… un abrazo, por favor.
quiero al despertar entre lágrimas y aullidos
escuchar “fue sólo un sueño, nada más”
mientras esa voz me arropa y esos dedos me acarician
entrever otro refugio que el alcohol.
el festín en las gargantas, el brindis de cada lunes,
un ritual que poder seguir a ciegas.
necesito descansar en un abrazo interminable
por favor, quiero abrazo, por favor.


