
tengo a la violencia acostada entre mis piernas, no entiende la diferencia entre el juego y el dolor. y a esta hora, en estas horas, ya me he hartado de su constante maullido. su juego se transforma en mi ira destinada a reprimirse, y a lo mucho sublimarse en silencio y en pequeños golpes leves contra un teclado.
y me doy cuenta que es una pequeña «libertad» la que me doy ahora.
siempre lo supe, no soy yo, soy muchos. y uno de esos muchos que tanto jode dentro se ha escapado ahora para inquietarme con el fuego que carcome las entrañas de mi pecho lacerado. indefiniciones que se escapan en una tarde maldita y casi lenta… que desearía fuera aún más lenta porque la oscuridad (sólo por hoy) me espanta con su próximo velo, mismo que está expandiéndose dentro mi pecho.
hay muchos pensamientos, hay muchas ideologías atrapadas en mi carne, hueso y cerebro. no digo corazón porque aquel órgano (sólo por hoy) se ha convertido en cartílago. hay muchos sentimientos (si se los quiere llamar así a los pensamientos que permitimos nos hagan mella), muchos sentimientos que se contradicen en el seno de un inflamado cúmulo de neuronas.
hace mucho tiempo atrás dedicaba hojas maltratadas a cada aniversario. hasta los 23, creo incluso 24 escribía apologías al vacío, a los corchetes, a tanto vallejo que ha habido en la vida y tantas veces que me ha fallado la tonada.
hoy sólo sé que estoy 26 pasos más cerca de la tumba, 26 pasos en mi camino al infierno.
26 aniversario, y la violencia dormida entre mis piernas le ronronea a mi ira. la «nitroglicerina mental» ya no desemboca más en humores lacrimógenos, ya no pide ni exige, ya no persigue ni nunca más lo hará.
hoy soy otra persona que no he sido mañana ni seré ayer. hoy soy el «árabe loco» que desea «destruir todo». hoy soy el que tiene que salir para no estar enfermo luego, para que los jugos gástricos no vayan al cerebro y la sangre no se vierta por mi boca. hoy soy el que pide ayuda con silencio y, luego, con mala literatura, quizá luego con algo bueno…




