«La muerte de un libro, por ejemplo. Al llegar al final de un libro, que a lo largo de sus páginas me ha dado tanto placer, tantas reflexiones, tanta vida, me invade un sentimiento que no sé definir. La muerte es siempre una ausencia. Ausencia de aquello que perece para mí, aunque viva en otro. O sea, o se da a la muerte una connotación
carta de empleo de charles bukowski (1971)
oct. 7, 1971
hola sr. pini:
recibí su carta de springfield vía penguin. hoy.
está bien. estoy disponible para leer poesía pero no sé si ustéd entienda la movida. tomará un pasaje ida y vuelta aéreo (el cual, imagino será bastante desde los ángeles hasta florida), más $200. alguien que me vaya a ver en el aeropuerto y me lleve de vuelta. además, si llegó un día antes, un lugar donde pasar esa noche, y si hay una fiesta después de la tertulia (una de esas reuniones de cerveza y conversaciones) entonces un lugar para pasar esa noche. no sé sobre su presupuesto. auden recibe 2,000 por tertulia, gingsberg 1,000, así que mire ustéd que soy barato. una verdadera mujerzuela. ¿quizá no tan famosa mujerzuela? de todas formas, eso es. si puede, pues mientras más pronto, mejor. miller williams de la u. de arkansas dice que hay una oferta en pie de $300 para mi por leer ahí, así que puedo pasar por ahí en el camino si logró que ud. deje la tarifa fija haría que el viaje valga la pena. prometo no estar demasiado intoxicado en la tertulia. dejé mi trabajo a los 50, tengo 51 ahora y he estado más o menos metido en el ajetreo literario. esta es la razón por la cual hablo de dinero como de billar. es todo sobre supervivencia; discúlpeme.
de todas formas, déjeme saber qué es lo que piensa, sí o no… lo que sea.
adjunto una publicidad mía… mi primera novela… la escribí en 20 noches. si está interesado también puede obtener mi último libro de poemas, LOS DÍAS CORREN COMO CABALLOS SALVAJES SOBRE LAS PRADERAS, misma editorial, misma dirección, $4. tampoco tengo copias extras.
estoy trabajando en mi segunda novela ahora, EL POETA, pero estoy tomandome tiempo. dicen que hace 101 grados hoy. bien entonces, estoy bebiendo café y armando cigarrillos y mirando a la caliente y horneada calle y una señora acaba de pasar menénadola en pantalones blancos y apretados, y aún no estamos muertos.
espere,
charles bukowski
5124 delongpre ave.
los angeles, calif. 90027
de cuando nació mi tristeza

de gibrán kahlil gibrán
cuando nació mi tristeza
cuando nació mi tristeza, le prodigué mil cuidados, y la vigilé con amorosa ternura.
y mi tristeza creció como todos los seres vivientes, fuerte y hermosa y llena de maravillosas gracias.
y mi tristeza y yo nos amábamos, y amábamos al mundo que nos rodeaba. pues mi tristeza era de corazón bondadoso, y el mío también era amable cuando estaba lleno de tristeza.
y cuando hablábamos, mi tristeza y yo, nuestros días eran alados y nuestras noches estaban engalanadas de sueños; porque mi tristeza era elocuente, y mi lengua también era elocuente con la tristeza.
y cuando mi tristeza y yo cantábamos juntos, nuestros vecinos sentábanse a la ventana a escucharnos; pues nuestros cantos era profundos como el mar, y nuestras melodías estaban impregnadas de extraños recuerdos.
y cuando caminábamos juntos, mi tristeza y yo, la gente nos miraba con amables ojos, y cuchicheaba con extremada dulzura. y también había quien nos envidiara, pues mi tristeza era un ser noble, y yo me sentía orgulloso de mi tristeza. pero murió mi tristeza, como todo ser viviente, y me quedé solo, con mis reflexiones.
y ahora, cuando hablo, mis palabras suenan pesadas en mis oídos.
y cuando canto, mis vecinos ya no escuchan mis canciones.
y cuando camino solo por la calle, ya nadie me mira. sólo en sueños oigo voces que dicen compadecidas: “mirad: allí yace el hombre al que se le murió su tristeza”.
y cuando nació mi alegría…
y cuando nació mi alegría, la alcé en brazos y subí con ella a la azotea de mi casa, a gritar:
- ¡venid, vecinos! ¡venid a ver! porque hoy ha nacido mi alegría: venid a contemplar este ser placentero que ríe bajo el sol.
pero qué grande mi sorpresa porque ningún vecino mío acudió a contemplar mi alegría.
y todos los días, durante siete lunas, proclamé el advenimiento de mi alegría desde la azotea de mi casa, pero nadie quiso escucharme. y mi alegría y yo estabamos solos, sin nadie que fuera a visitarnos.
luego, mi alegría palideció y enfermó de hastío, pues sólo yo gozaba de su hermosura, y sólo mis labios besaban sus labios.
luego, mi alegría murió, de soledad y aislamiento.
y ahora sólo recuerdo a mi muerta alegría al recordar a mi muerta tristeza. pero el recuerdo es una hoja de otoño que susurra un instante en el viento, y luego no vuelve a oírse más.




