Post etiquetado ‘quito’

2 diciembre, 2011

cuando cae el presidente*

las araucarias del centro chismean escandalosamente como viejas de barrio mientras carondelet muere en las ruinas de yawirkakancha.
las piedras aborígenes de casas y edificios gruñen hondo rasgando calles y almas.
el wawa pichincha grita sangre hirviendo mientras la virgen del panecillo es devorada por la serpiente pisoteada.
la respiración de la ciudad es lacrimógena, y del cielo llueven piedras sobre todo policía.
yo mastico panela mientras corro junto a la gente magnicida que alza su voz hacia la plaza de la independencia la cual retiene su nombre.
la pena es que sólo ocurre un día.

* cuento enviado al microquito2…. este es de las pocas cosas que he escrito y me gustan, y ahora me arrepiento haberlo enviado a ese puerco concurso (lo que uno hace por plata).

pd: dedicado a los que lograrán hacer que aquel día carezca de duración.

17 noviembre, 2011

cemento de contacto (micro cuento)*

¡chuccha, dame el billete!, le digo. está asustadito, mira a todos lados en busca de un chapa, tremenda oscuridad que sabe haber en estos rincones de la mariscal. lo veo apenas, sin parpadear. tenemos las mismas sincronías, los mismos dejes nerviosos, es mi perverso reflejo; mi más perverso reflejo.

y aunque somos tan iguales lo que nos diferencia es justamente esa perversión del reflejo; no es la perversión de él, sino la que me puso en estos zapatos, y a él en los de él. la diferencia está en mi ropa y en su color, en esa temblorosa billetera que empieza a vomitar verde, en nuestros estómagos: el de él lleno de comida, el mío lleno de goma.

* cuento enviado al microquito2. faltan postear un par más ahí, los verán pronto. así como uno que otro wallpaper que me he olvidado de colgar ya desde hace mucho.

15 octubre, 2011

indignado de que nadie se indigne

hoy, 15 de octubre de 2011, ha sido un día bien triste en la genealogía personal de mi vida…. y por la indignación y decepción que siento en estos momentos, el presente va a ser apenas un desahogo, una entrada de un diario íntimo inexistente.

en los días previos no he escuchando casi nada sobre el gran plantón mundial del 15 de octubre. lo que apenas supe fue por notas informativas en internet y en los medios locales por pequeñas referencias, como quien dice lo pusieron en la agenda para rellenar espacio.

no tengo facebook, y quizá esto sea un problema, pero no supe de nadie conocido que haya sabido sobre convocatorias o parecidos sobre el 15-o acá en quito. sin embargo, creció en mi la dulce esperanza de que en esta ciudad, que cada vez se inserta más en la globalización, existiera gente indignada con el sistema, con el capitalismo, y que decidieran salir hoy a protestar, o a por lo menos hacer acto de presencia y decirle al gobierno, a todos los politiqueros, a la región y al mundo que estamos aquí, indignados y cabreados con todo el sistema y el estado, y que apoyamos las protestas en el resto del mundo.

no fui a san francsico a la hora que era (10am), lamentablemente el hecho de estar en último nivel de carrera, de tener unas chauchas por ahí y un proyecto de una revista por allá, me hizo imposible poder asistir en la mañana. sin embargo, quedé con un amigo en salir a la tarde… ambos teniamos la ilusión de encontrar gente, preparada para acampar, sin ninguna bandera más que la de la indignación, la del hastío de vivir en un mundo donde el 1% sigue siendo el que controla todo y come de todo lo que el 99% hacemos.

habremos llegado a eso de las 3pm, un poco más, y nos dimos con la piedra en los dientes. ¡no habían indignados! la plaza estaba con el usual movimiento de sábado en la tarde. apenas encontramos los rastros de la “indignación” de la mañana: un dibujo pequeño del decadente y viejo friu (frente revolucionario de izquierda universitaria), otro enorme de los mamarrachos que están en contra de las corridas de toros (también estoy en contra, pero es un poco largo explicar el porqué llamo mamarrachos a estos sujetos y no lo voy a hacer en este espacio), y a continuación venía una larga manta blanca donde no se entendía casi nada de lo escrito, en esta encontré desde citas del ché, nombres de grupos de amiguis (con el típico “amigas x100pre”) y hasta una esvástica. todo esto fue suficiente para plantearle a mi amigo el ir a gastar el poco dinero que teníamos en un trio helado de cervezas y una media cajetilla de tabacos.

qué depresión. somos un “país” donde las cosas no andan bien, somos parte de una gran región, insertos en un modelo económico (con sus distintas variantes: desde el neoliberalismo descarado hasta el “socialismo del siglo xxi”) que no funciona… y la gente como si nada. es entonces que me digo: hasta qué punto correa ha llegado a desmovilizar un país que se encontraba ya indignado desde hace mucho tiempo.

supe de buenas fuentes que los rídiculos de “un techo para mi país” se quedaron acampando la noche anterior en san francisco, y qué bueno que no los encontré porque hubiera desahogado mi indignación con ellos, y espero no hayan estado en la mañana con sus camisetitas haciendole propaganda a coca cola.

ahorita en cambio es una fea noche, porque acabo de llegar a mi casa y veo en internet que en new york la convocatoria ha sido masiva, la gente llenó las calles; en roma la protesta ha sido violenta, y en muchas otras partes el apoyo fue multitudinario y (como debía ser) durante todo el día.

sé que no hay organizadores en esto, pero la gente que convocó y los que pudieron agruparse en la mañana debieron haber realizado conversatorios en la plaza, actos o alguna otra cosa para darle sostenimiento, por lo menos hasta el anochecer. más que sea, para que las personas que no estamos de acuerdo con como están las cosas nos podamos conocer y debatir.

sé que en mi anterior disvarío (lease entrada, post, publicación) no estoy en muchas cosas de acuerdo con los indignados y occupy wall street. pero si escribo esto, si fui hoy a san francisco y si estoy indignado porque acá no pasó nada, es porque a pesar de todos los limitantes que tienen las protestas pacíficas (limitantes en el sentido de que no cambian la estructura del sistema) mi ilusión era compartir ideas, criterios y críticas con quienes se hayan también indignados, crear un espacio de debate que en este punto es urgente (debe ser urgente) y empezar a idear juntos cómo llevar la imaginación al poder.

no sé si esperar una nueva oportunidad. la gente acá no se indigna, y eso es indignante (sé que repito ucho esa palabra, disculpas pero no lo puedo evitar), pienso que tiene mucho que ver con la metidura de dedo que ha venido llevando a cabo correa y su revolución ciudadana, pero no puedo (ni quiero) echar la culpa únicamente al gobierno… responsables somos todos, y espero algún rato la gram mayoría (ojalá por lo menos un 50% del 99%) se dé cuenta de esto y tome cartas en el asunto.

me suscribo de ustedes lectores, espero hayan tenido la paciencia y el tiempo de leerme.

pd: por ser este un post triste, no hay videitos ni fotos ni nada…. o más bien, les dejo mi indignación desahogada en esta canción de system of a down (la letra, que es buenacha, la publicaré y traduciré proximamente).

pdd: para quien no me cree que en otras partes ha estado dura la cuestión, pos aquí va un link con la información de última hora sobre el 15-o.

17 agosto, 2011

más microquito

como está de moda lo micro… entonces aquí va mi micro-crítica al microquito:

quito es una realidad densa, algo compleja (hasta cierto punto), llena de contradicciones y luchas cotidianas; y aquellas contradicciones, aquellos putos dolores, penas hediondas y pequeñas glorias que son usualmente tapadxs por la pequeño-burguesía arribista que gobierna esta ciudad (y que organiza el microquito) deberían ser las que se encarnen en los relatos, en la narrativa y literatura de una ciudad cansada, siempre cansada de que desde hace más de 500 años hayan tapado su boca y ano con el lema: “la carita de dios”… si más bien es la carita de la buena (inserte grosería no-falonarcisista aquí).

ahora, un cuentito de su servidor (inserte foto de un violento enfrentamiento chapas-estudiantes aquí):

Las bullas
Entre humo y lágrimas, fuego y piedras, embestimos al trucutú; la libertad está al final de la calle.

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